viernes, 14 de agosto de 2009

Jesús No es el Padre, pero es el Hijo de Dios.

Ambos, los Testigos de Jehová (quienes niegan la deidad de Cristo) y los Pentecostales Unidos (también conocidos como “Apostólicos” ó “Sólo Jesús”, quienes afirman la deidad de Cristo, erróneamente enseñan dos personajes distintos entre nuestro Padre Celestial y el Señor Jesús. Los Testigos de Jehová señalan a los Cristianos que creen en la Trinidad diciendo que, al ellos afirmar que Jesús es el Padre, están errados (hasta aquí están en la verdad), pero luego se

desvían al rebajarlo a la categoría de un simple ángel creado, mientras que los Pentecostales Unidos (“Jesús Sólo”), argumentan que el Padre y el Hijo son la misma persona. Mucha confusión doctrinal, como mínimo, han sido creadas por estos grupos y sus enseñanzas.

Dos Personas Distintas

La palabra “y” indica pluralidad y se encuentra en las Escrituras distinguiendo al Padre del Hijo:

“Todo el que se descarría y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la enseñanza sí tiene al Padre y al Hijo.” (2 Juan 1:9 NVI)

“Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro antes ha realizado, no serían culpables de pecado. Pero ahora las han visto, y sin embargo a mí y a mi Padre nos han aborrecido.” (Juan 15:24 NVI)

Nuevamente, los Cristianos quienes incorrectamente creen en la Trinidad, no creen que Jesús es el Padre aunque sí creen que Jesús es deidad como lo es el Padre, pero algunas veces caen en la teoría conocida como “Jesús Sólo.”

Además, las palabras “nosotros” y “nuestro” también indican pluralidad entre el Padre y el Hijo:

“Le contestó Jesús: --El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.” (Juan 14:23 NVI)

¡Para que sean uno, lo mismo que nosotros!

Los Cristianos deben ser uno como el Padre y el Hijo son uno:

“Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti. "Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros.” (Juan 17:11 NVI)

“Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como

nosotros somos uno.” (Juan 17:22 NVI)

Esto se refiere a “uno” en unidad y no a “uno” de persona.

¡Jesús y el Padre son Dos!

Jesús enseñó lo siguiente:

“Y si lo hago, mis juicios son válidos porque no los emito por mi cuenta sino en unión con el Padre que me envió. En la ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido. Uno demis

testigos soy yo mismo, y el Padre queme envió también da testimonio demí. --¿Dónde está tu padre? --Si supieran quién soy yo, sabrían también quién esmi Padre.” (Juan 8:16-19 NVI)

Dos personajes separados y distintos se muestran en este pasaje cuando se hace referencia a Jesús y al Padre, igual que en el pasaje del Antiguo Testamento, al cual el Señor hizo referencia. En otras palabras, ellos son dos igual que 1 + 1 = 2.

¿Oró Jesús a Si Mismo?

Además, Jesús oró al Padre. Esto también muestra que él no puede ser el Padre. Si lo fuera, entonces oró a sí mismo, lo cual es absurdo:

‘Entonces Jesús exclamó con fuerza: --¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, expiró.” (Lucas 23:46 NVI)

“Después que Jesús dijo esto, dirigió la mirada al cielo y oró así: "Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti.”

(Juan 17:1 NVI)

¿Se Envió Jesús a Si Mismo?

Si tu crees que Jesús es la persona del Padre, entonces también tendrás que creer que Jesús se envió a si mismo al mundo:

“¿Por qué acusan de blasfemia a quien el Padre apartó para sí y envió al mundo? ¿Tan sólo porque dijo: 'Yo soy el Hijo de Dios'?” (Juan 10:36 NVI)

“Como tú me enviaste almundo, yo los envío también al mundo.”

(Juan 17:18 NVI)

“Para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti,

permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.” (Juan 17:21 NVI)

‘Yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.” (Juan 17:23 NVI)

Jesús es el Hijo Unico, Solo, y sin Otro de su Clase

Los Pentecostales Unidos algunas veces argumentarán que una persona puede ser ambos padre e hijo (y también esposo) y todo al mismo tiempo. Mientras esto puede ser verdad en ocasiones en lo natural, tal persona nunca es un padre, un hijo (y esposo) a la misma persona.

Además, Jesús (la Palabra) es una persona distinta quien estaba con el Padre antes de venir a la tierra:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con [el] Dios, y el Verbo

era [de] Dios.” (Juan 1:1)

“Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera.” (Juan 17:5 NVI)

“Esta vida se manifestó. Nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y que se nos ha manifestado.” (1 Juan 1:2 NVI)

El Señor Jesús luego regresó al Padre:

“Voy a estar con ustedes un poco más de tiempo --afirmó Jesús--, y luego volveré al queme envió.” (Juan 7:33)

El Padre y el Hijo deben ser entendidos que son dos personas distintas para dar sentido a todas las Escrituras mencionadas anteriormente y de las que se mencionan a continuación, las cuales muestran lo mismo por la palabra y:

“Que abunden en ustedes la gracia y la paz por medio del conocimiento que tienen de Dios y de Jesús nuestro Señor.” (2 Pedro 1:2 NVI)

“La gracia, la misericordia y la paz de Dios el Padre y de Jesucristo, el Hijo del Padre, estarán con nosotros en verdad y en amor.” (2 Juan 1:3 NVI)

“Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.” (Filipenses 1:2 NVI)

Por lo tanto, los Apóstoles Pedro, Juan y Pablo todos creyeron que el Padre y el Hijo eran dos personas distintas y escribieron en esa forma. Similarmente, considere la siguiente Escritura la cual, como muchas otras, demuestra que la salvación es condicional, como también la pluralidad entre el Padre y el Hijo:

“¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo no tiene al Padre; el que reconoce al Hijo tiene también al Padre.

Permanezca en ustedes lo que han oído desde el principio, y así ustedes permanecerán también en el Hijo y en el Padre. Ésta es la promesa que él nos dio: la vida eterna.” (1 Juan 2:22-25 NVI)

[Claramente, una doctrina incorrecta puede ocasionar que un Cristiano pierda su salvación. Ver también 1 Corintios 15:2; 2 Juan 9 y Gálatas 5:2-4. Este hecho desmiente otra falsa doctrina (la herejía de seguridad eterna).]

Nadie ha Oído ni Visto al Padre, Pero si Oyeron y Vieron a Jesús

Además, nadie nunca ha oido ni visto al Padre:

“Y el Padre mismo que me envió ha testificado en mi favor.Ustedes

nunca han oído su voz, ni visto su figura.” (Juan 5:37 NVI).

Ninguna persona sensata negaría que las personas vieron y oyeron a Jesús enseñar, pero Jesús dijo que las mismas personas nunca oyeron al Padre y nuncavieron su forma. Nuevamente, solo podemos entender que Jesús no puede ser el Padre. Aquí tenemos otras Escrituras para mostrar que las personas sí vieron a Jesús:

“Pero como ya les dije, a pesar de que ustedes me han visto, no creen.” (Juan 6:36 NVI)

“--Porqueme has visto, has creído --le dijo Jesús--; dichosos los que no han visto y sin embargo creen.” (Juan 20:29 NVI)

¿Qué quiso decir Jesús cuando dijo lo siguiente?

“--¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes

decirme: 'Muéstranos al Padre'?” (Juan 14:9 NVI)

Jesús estaba diciendo que en él nosotros vemos como el Padre mismo se expresaría bajo las mismas circunstancias. Esto se muestra en lo siguiente:

“El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo

que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa.

Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la

derecha de la Majestad en las alturas.” (Hebreos 1:3 NVI)

Dios Frecuentemente se Refiere a la Persona del Padre pero No Siempre

Otra verdad que ayudará a muchos a entender esta pluralidad entre el Padre y el Hijo como también la deidad de Cristo es saber que el término Dios generalmente se refiere sólo al Padre, pero unas pocas veces al Hijo. Esto se muestra en el versículo siguiente:

“Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.” (1 Corintios 1:3 NVI)

En la cita que sigue, una cita tergiversada por los Trinitarios, y contrarios a sus pronósticos, no se refiere al Espíritu Santo como persona separada del Padre, sino que se refiere exclusivamente al Padre. (Favor de comparar con Juan 4:24, Mateo 1:18 y Lucas 1:35.) Veamos:

“--Ananías --le reclamó Pedro--, ¿cómo es posible que Satanás haya

llenado tu corazón para que lemintieras al Espíritu Santo y te

quedaras con parte del dinero que recibiste por el terreno? ¿Acaso no era tuyo antes de venderlo? Y una vez vendido, ¿no estaba el dinero en tu poder? ¿Cómo se te ocurrió hacer esto? ¡No has mentido a los hombres sino a Dios!” (Hechos 5:3,4 NVI)

Jesús a la Diestra del Padre

El Señor Jesús ascendido está muy frecuentemente sentado a la diestra del Padre, pero una vez fue visto de pie a la diestra del Padre:

“--¡Veo el cielo abierto --exclamó--, y al Hijo del hombre de pie a la

derecha de Dios!” (Hechos 7:56 NVI)

Esteban vió a dos personajes cuando estaba muriendo. También, Jesús se muestra en otro lugar tomando el rollo de Dios (Padre) quien estaba sentado en el trono:

“Se acercó y recibió el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.” (Apocalipsis 5:7)

A través de toda la Escritura encontramos evidencia que Jesús no es el Padre pero es el divino Hijo de Dios, por tanto, es Dios por naturaleza, como el Padre, con la diferencia de que Cristo nació, mientras que el Padre siempre ha estado.

Con toda esta evidencia acerca de la pluralidad entre el Padre y el Hijo, es alarmante, cómo multitudes han sido engañadas acerca de esto. Una vez más parece que un credo o confesión doctrinal ha sido la base para la creencia personal de millones en vez de las Sagradas Escrituras. La verdad es que Jesús no es la persona del Padre, pero es el divino Hijo nacido del Padre de su misma sustancia y naturaleza (ver Proverbios 8:1, 22-30; Miqueas 5:2; 1 Corintios 1:24.)

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Versiculos sobre la Deidad

Dios es 1 (no 3)

En la Ley

  • Deut 4:35 6:4

En los Profetas

  • I Rey 8:60
  • Is 45:5
  • Joel 2:27

En las enseñanzas de los Apóstoles

  • Rom 3:30 16:27
  • Gal 3:20
  • I Cor 8:4
  • Snt 2:19

En las enseñanzas de Cristo

  • Jn 5:44
  • Mr 12:28-32,34

¿Quién es Dios?

Según los Apóstoles

  • Jn 1:18
  • Hch 3:26
  • Mr 16:19
  • Hch 7:56
  • I Cor 8:6
  • 2 Cor 13:14
  • Efe 4: 4-6
  • I Tes 1: 9,10
  • I Tim 1:17, 2:5, 6: 13-16
  • Apoc 1:6
  • Rom 1:7
  • I Cor 1:3
  • 2 Cor 1:2
  • Gal 1:1, 3, 4
  • Efe 1:2, 5:20, 6:23
  • Fil 1:2, 4:20
  • Col 1:2, 3, 2:2
  • I Tes 1:1,3, 3:11, 13
  • 2 Tes 1:1,2 2:16
  • I Tim 1:2
  • 2 Tim 1:2
  • Fili 1:3
  • Snt 1:27, 3:9
  • I Ped 1:2
  • 2 Ped 1:17
  • 2 Jn 1:3

Según Cristo

  • Jn 3:16, 17
  • Jn 4:23, 24
  • Jn 6:28, 29, 45
  • Jn 8: 54
  • Jn 17: 3

¿Dios tiene Dios?

  • Deut 10:17
  • Jos 22:22
  • Sal 95: 3
  • Dan 11:36
  • Jn 10:29
  • Efe 4:6

El Dios de Cristo

  • Mt 27: 46
  • Jn 14: 28
  • Jn 20: 17
  • Rom 15:6
  • I Cor 3: 23
  • I Cor 11: 3
  • I Cor 15: 24-28
  • 2 Cor 1: 3
  • 2 Cor 11: 31
  • Efe 1:3, 17
  • I Ped 1:3
  • Heb 1:9, 2:11
  • Apoc 3: 12

¿Quien es Cristo?

Segun los Demonios

  • Mt 8: 29
  • Mr 3: 11, 5:7
  • Lc 4: 41, 8: 28

Según los Apóstoles

  • Mt 14: 33 16:16
  • Mr 1:1
  • Jn 1:34, 49, 11:27
  • Jn 20: 31, 6:69
  • Hch 8: 37, 9: 20
  • I Jn 4:15, 5:5

Según Cristo mismo

  • Mt 27: 43
  • Lc 22: 70
  • Jn 9: 35, 36
  • Jn 10: 36
  • Apoc 2: 18

Según Dios

  • Mt 3: 17, 17: 5
  • Mr 1:11, 9:7
  • Lc 3: 22, 9:35

¿Por qué es el Hijo de Dios?

  • Sal 2:7
  • Heb 1:5, 5:5
  • Heb 2: 10, 11
  • Prov 8:22-30
  • I Jn 5: 18
  • Jn 13:3, 16:28
  • Jn 8:32

Todo lo que Cristo tiene se lo dió el Padre

  • Mt 16: 27 20:23
  • Mt 28: 18
  • Jn 5:22, 26 6:57
  • Jn 6: 57, 7:16
  • Jn 8: 54, 13:3
  • Jn 17: 7, 8
  • I Cor 15: 27
  • Heb 1:2

¿Dónde está el Tercero?

  • Mt 10: 40
  • Mt 11: 27
  • Mr 13: 32
  • Jn 1:1, 8: 16-18
  • Jn 10: 30
  • Jn 14: 20, 23
  • Jn 17:3, 5, 21-23
  • I Cor 3:23, 11:3
  • I Tim 2: 5
  • Prov 8: 30

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Nuestras Creencias

NUESTRAS CREENCIAS

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1- Dios el Padre

Que hay un solo Dios y Padre de todos del cual proceden todas las cosas (1 Co. 8:6): Un Dios personal, un Ser Espiritual, creador, omnipotente, omnisapiente, omnisciente, y omnipresente. Eterno sin principio, infinito en amor, sabiduría, justicia, verdad y misericordia.

2- Dios el Hijo, nuestro Señor Jesucristo

Que hay un Señor Jesucristo, el único Hijo de Dios el Padre, engendrado [nacido], no creado, en los días de la eternidad, a la misma imagen de su persona y sustancia. El Hijo es Dios en naturaleza y atributos por ser el Hijo literal de Dios el Padre. (Jn. 1:1-3) El Padre lo constituyó heredero de todo, por tanto heredó el Nombre de Dios (Heb. 1:8) “Mas del Hijo dice: tu trono, Oh Dios...”

Creador:Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Col. 1:16,17; Jn. 1:1-3).

Redentor: Él tomó la naturaleza de la simiente de Adán “post-lapsaria” después de cuatro mil años de pecado. Él se hizo “carne de pecado”. (Jn. 1:14; Flp. 2:7,8; Ro. 1:3; Heb. 2:14; 1 Co. 15:50; Heb. 2:16-18; 2 Co. 5:21; Gl. 4:4,5; Heb. 4:15,16; Heb. 5:7-10), y ha efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo (Heb. 1:3) Habitó entre los hombres, lleno de gracia y verdad, vivió el ejemplo perfecto para ser nuestro substituto, murió nuestro sacrificio, y resucitó para nuestra justificación. Ascendió a lo alto para ser nuestro único mediador en el Santuario Celestial, donde con su propia sangre hace expiación por nuestros pecados.

Intercesor: Jesús está intercediendo ante su Padre en nuestro beneficio, ofreciendo su sangre derramada, como si hubiera sido un cordero [literal] sacrificado. Jesús presenta el sacrificio ofrecido por cada culpa y por cada falta del pecador. Y a la misma vez intercede con el pecador a través de su Espíritu Santo. Trabaja en el corazón convenciendo de pecado y llevando al pecador a toda verdad.

El Espíritu Santo es Cristo mismo desvestido de su naturaleza humana. Él es nuestro único Mediador y nuestro único camino a Dios. El Espíritu Santo o Consolador es Cristo mismo en su Persona Espiritual omnipresente. (Gl. 4:6; 1 Co. 8:6; 2 Co. 3:17; Jn. 14:6; Jn. 14:16-18; 1 Ti. 2:5; Ef. 4:10).

El Espíritu Santo es una Persona y es Dios porque es la Persona de Cristo omnipresente.

3- Las Sagradas Escrituras

Las Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo y el Nuevo Testamento, constituyen la Palabra escrita de Dios, transmitida por inspiración divina mediante santos hombres de Dios que hablaron y escribieron siendo impulsados por el Espíritu Santo de Cristo. Por medio de esta palabra, Dios ha comunicado a los seres humanos el conocimiento necesario para alcanzar la salvación. Las Sagradas Escrituras son la infalible revelación de la voluntad divina. Son la norma del carácter, el criterio para evaluar la experiencia, la revelación autorizada de las doctrinas, y un registro fidedigno de los actos de Dios realizados en el curso de la historia. (1 P. 1:11; 2 P. 1:20-21; 2 Ti. 3:16-17; Sal. 119:105; Pr. 30:5-6; Is. 8:20; Jn. 17:17; 1 Ts. 2:13; Heb. 4:12).

4- El Bautismo

Por medio del bautismo confesamos nuestra fe en la muerte y resurrección de Jesucristo, y damos testimonio de nuestra muerte al pecado y de nuestro propósito de vivir una nueva vida. De este modo reconocemos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, llegamos a ser su pueblo y somos recibidos como miembros de su iglesia. El bautismo es un símbolo de nuestra unión con Cristo, del perdón de nuestros pecados y de nuestra recepción del Espíritu Santo. Se realiza por inmersión en agua, y está íntimamente vinculado con una afirmación de fe en Jesús y con evidencias de arrepentimiento del pecado. Sigue a la instrucción en las Sagradas Escrituras y a la aceptación de sus enseñanzas.

El Bautismo debe hacerse en el Nombre de Jesús (Ro. 6:1-6; Col. 2:12-13; Hch. 2:38; 8:14-17; 8:37,38; 10:43,48; 16:30-33; 19:4,5; 22:16; 1 Co. 611; Gl. 3:26,27; 1 Jn. 2:6,12; Col. 3:17)

Mateo 28:19 que es el único versículo que ordena bautizar en el triple nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Evidentemente no pertenece a las escrituras originales. La versión del Evangelio Hebreo de Mateo de Shem Tov no nombra la fórmula trinitaria, y la traducción Kadosh Israelita Mesiánica de Diego Ascunce (2003) expresa el texto de la siguiente manera: Mateo 28:19 “Por lo tanto, vayan a hacer talmidim (discípulos) a gente de todas las naciones, dándoles la inmersión en mi Nombre.”

El bautismo invocando los nombres Padre, Hijo, y Espíritu Santo no se u en el tiempo apostólico ni en los primeros siglos de la Iglesia, sino que fue una interpretación posterior que vino juntamente con todas las demás doctrinas falsas fruto de la apostasía, y que fueron aceptadas y confirmadas por el Concilio de Nicea en el o 325, y el Concilio de Constantinopla en el año 381. Hay claras evidencias de que las palabras del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” en Mateo 28:19 fueron puestas en el evangelio de Mateo en un tiempo posterior a los cristianos primitivos, por lo menos, a lo establece Eusebio de Cesarea (265-339 dC), católico del tiempo del Concilio de Nicea (325).

5- La Ley de Dios

Los grandes principios de la ley de Dios son incorporados en los Diez Mandamientos y ejemplificados en la vida de Cristo. Ellos expresan el amor de Dios, su voluntad, y propósitos concernientes a la conducta humana y sus relaciones. Son obligatorios para toda persona en cada época. Estos preceptos son la base del pacto de Dios con su pueblo y son el estandarte o regla de oro en los juicios de Dios. Por medio del Espíritu Santo de Cristo estos señalan el pecado y despiertan el sentido de necesidad de un Salvador. La Salvación es completamente por gracia y no por obras, pero sus frutos son la obediencia a los Mandamientos. Esta obediencia desarrolla el carácter cristiano y produce la paz del alma. Es una evidencia de nuestro amor por el Señor y de nuestra preocupación por nuestros semejantes. La obediencia por fe demuestra el poder de Cristo para transformar vidas y para fortalecer la testificación Cristiana. (Ex. 20:1-17; Sal. 40:7,8; Mt. 22:36-40; 5:17-20; Dt. 28:1-14; Heb. 8:8-10; Jn. 16:7-10; Ef. 2:8-10; Ro. 8:3,4; 1 Jn. 5:3).

6- El Sábado, Día de Reposo

El Creador benéfico, después de los seis días de la creación, descansó el séptimo día e instituyó el sábado para toda persona como memorial de la creación. El cuarto mandamiento de la inalterable ley de Dios requiere la observancia del séptimo día, Sábado, como día de descanso, alabanza, y ministerio en armonía con la enseñanza y observancia de Jesús, el Señor del Sábado. El Sábado es un día de comunión deleitosa con Dios y de unos con otros. Es un símbolo de nuestra redención en Cristo, una señal de nuestra santificación, una prenda de nuestra fidelidad, y un goce anticipado de nuestro eterno futuro en el reino de Dios. El Sábado es señal perpetua del pacto eterno de Dios con su pueblo. La observancia gozosa de este tiempo santo de tarde a tarde, de puesta a puesta de sol, es celebración de la obra creadora y redentora de Dios. (Gn. 2:1-3; Ex. 20:8-11; 31:13-17; Lc. 4:16; Is. 56:5, 6; 58:13, 14; Mt. 12:1-12; Ez. 20:12, 20; Dt. 5:12-15; Heb. 4:1-11; Lv. 23:32).

7- La segunda venida de Cristo

La segunda venida de Cristo es la bienaventurada esperanza de los creyentes, la gran culminación del evangelio. La venida del Salvador será literal, personal, visible y mundial. Cuando regrese, los justos muertos resucitarán y junto con los justos vivos serán glorificados y llevados al cielo, pero los impíos morirán. El hecho de que la mayor parte de las profecías esté alcanzando su pleno cumplimiento, unido a las actuales condiciones del mundo, nos indica que la venida de Cristo es inminente. El momento cuando ocurrirá este acontecimiento no ha sido revelado, y por lo tanto se nos exhorta a estar preparados en todo tiempo. (Tit. 2:13; Heb. 9:28; Jn. 14:1-3; Hch. 1:9-11; Mt. 24:14; Ap. 1:7; Mt. 24:43-44; 1 Ts. 4:13-18; 1 Co. 15:51-54; 2 Ts. 1:7-10; 2:8; Ap. 14:14-20; 19:11-21; Mt. 24; Mc. 13; Lc. 21; 2 Ti. 3:1-5; 1 Ts. 5:1-6).

8- La muerte y la resurrección

La paga del pecado es muerte. Pero Dios, el único que es inmortal, otorgará vida eterna a sus redimidos. Hasta ese día, la muerte constituye un estado de inconsciencia para todos los que hayan fallecido. Cuando Cristo, que es nuestra vida, aparezca, los justos resucitados y los justos vivos serán glorificados y todos juntos serán arrebatados para salir al encuentro de su Señor. La segunda resurrección, la resurrección de los impíos, ocurrirá mil años después. (Ro. 6:23; 1 Ti. 6:15-16; Ec. 9:5-6; Sal. 146:3-4; Jn. 11:11-14; Col. 3:4; 1 Co. 15:51-54; 1 Ts. 4:13-17; Jn. 5:28-29; Ap. 20:1-10).

9- El milenio y el fin del pecado

El milenio es el reino de mil años de Cristo con sus santos en el cielo que se extiende entre la primera y la segunda resurrección. Durante ese tiempo serán juzgados los impíos; la tierra estará completamente desolada, sin habitantes humanos, pero sí ocupada por Satanás y sus ángeles. Al terminar ese período Cristo y sus santos, junto con la Santa Ciudad, descenderán del cielo a la tierra. Los impíos muertos resucitarán entonces, y junto con Satanás y sus ángeles rodearán la Ciudad; pero el fuego de Dios los consumirá y purificará la tierra. De ese modo el universo será librado del pecado y de los pecadores para siempre. (Ap. 20; 1 Co. 6:2-3; Jer. 4:23-26; Ap. 21:1-5; Mal. 4:1; Ez. 28:18-19).

10- La tierra nueva

En la tierra nueva, donde morarán los justos, Dios proporcionará un hogar eterno para los redimidos y un ambiente perfecto para la vida, el amor y el gozo sin fin, y para aprender junto a su presencia. Porque allí Dios mismo morará con su pueblo, y el sufrimiento y la muerte terminarán para siempre. El gran conflicto habrá terminado y el pecado no existirá más. Todas las cosas, animadas e inanimadas, declararán que Dios es amor, y él reinará para siempre jamás. Amén. (2 P. 3:13; Is. 35; 65:17-25; Mt. 5:5; Ap. 21:1-7; 22:1-5; 11:15).

11- El don de profecía

Uno de los dones del Espíritu Santo es el de profecía. Este don es una de las características distintivas de la iglesia remanente y se manifestó en el ministerio de Ellen G. White. Como mensajera del Señor, sus escritos son una permanente y autorizada fuente de verdad, y proveen consuelo, dirección, instrucción y corrección a la iglesia. También establecen con claridad que la Biblia es la norma por la cual deben ser evaluadas toda enseñanza y toda experiencia. (Jl. 2:28-29; Hch. 2:14-21; Heb. 1:1-3; Ap. 12:17; 19:10).

12- El hombre de pecado es el papado

El hombre de pecado es el papado, ha pensado en cambiar los tiempos y la Ley de Dios (Dn. 7:25), y ha descarriado a toda la cristiandad en relación al cuarto mandamiento, al estado de los muertos, y al falso dios de la doctrina de la Trinidad. Creemos que una reforma debe ser hecha entre los fieles creyentes justo antes del regreso de Cristo.

(Is. 56:1, 2; 1P. 1:5; 2Ts. 2:1-12; Ap. 14:12; etc.).

13- Conducta cristiana

Se nos invita a ser gente piadosa que piense, sienta y actúe en armonía con los principios del cielo. Para que el Espíritu Santo de Cristo vuelva a crear en nosotros el carácter de nuestro Señor, participamos solamente de lo que produce pureza, salud y gozo cristiano en nuestra vida. Esto significa que nuestras recreaciones y entretenimientos estarán en armonía con las más elevadas normas de gusto y belleza cristianos. Si bien reconocemos las diferencias culturales, nuestra vestimenta debiera ser sencilla, modesta y pulcra como corresponde a aquellos cuya verdadera belleza no consiste en el adorno exterior, sino en el inmarcesible ornamento de un espíritu apacible y tranquilo. Significa también que puesto que nuestros cuerpos son el templo del Espíritu Santo, debemos cuidarlos inteligentemente. Junto con la práctica adecuada del ejercicio y el descanso, debemos adoptar un régimen alimentario lo más saludable posible, vegetariano, y abstenernos de alimentos impuros identificados como tales en las Escrituras. Puesto que las bebidas alcohólicas, el tabaco, y el empleo de drogas y narcóticos son dañinos para nuestros cuerpos, también nos abstendremos de ellos. En cambio, nos dedicaremos a todo lo que ponga nuestros pensamientos y cuerpos en armonía con la disciplina de Cristo, quien quiere que gocemos de salud, de alegría y de todo lo bueno
(Ro. 12:1-2; 1 Jn. 2:6; Ef. 5:1-21; Flp. 4:8; 2 Co. 10:5; 6:14 - 7:1; 1 Pe. 3:1-4; 1 Co. 6:19-20; 10:31; Lv. 11:1-47; 3 Jn. 2).

14- La mayordomía

Somos mayordomos de Dios, a quienes él ha confiado tiempo y oportunidades, capacidades y posesiones, y las bendiciones de la tierra y sus recursos. Somos responsables ante él por su empleo adecuado. Reconocemos que Dios es dueño de todo mediante nuestro fiel servicio a él y a nuestros semejantes, y mediante la devolución de los diezmos y las ofrendas para la proclamación de su evangelio y para el sostén y desarrollo del último mensaje de su iglesia remanente. La mayordomía es un privilegio que Dios nos ha concedido para que crezcamos en amor y para que logremos la victoria sobre el egoísmo y la codicia. El mayordomo fiel se regocija por las bendiciones que reciben los demás como fruto de su fidelidad.
(Gn. 1:26-28; 2:15; 1 Cr. 29:14; Hag. 1:3-11; Mal. 3:8-12; 1 Co. 9:9-14; Mt. 23:23; 2 Co. 8:1-15; Ro. 15:26-27).

15- Organizaciones religiosas

No creemos en ninguna organización religiosa establecida. Dios levantó a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y depositó en ella la verdad eterna. Pero la Iglesia Adventista apostató de la verdad y cambió al Dios que la instituyó por el falso dios trinitario romano.

Estamos en el momento profético de Apocalipsis 18:4 “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas”

Somos el único Pueblo obediente a todos los mandamientos de Dios, aceptando a Cristo como Hijo literal, nacido de Dios, y como Dios y único Consolador. Cristo es nuestro Hermano, nuestro Señor, nuestro Intercesor, y nuestro único Mediador y Justicia.

Ninguna Iglesia u organización religiosa tiene esta verdad y Perla de Gran Precio.

Invitamos a todos a abandonar las iglesias y doctrinas falsas, para no ser partícipes de sus pecados y recibir sus plagas, y también los invitamos a recibir hoy a Cristo en el corazón, y obedeciendo su Ley, nos recubra con su Justicia, para que muy pronto lo recibamos en persona en las nubes del cielo. Amén

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ladeidad@hotmail.com

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